CAEI certifica plantaciones de piña con Globalgap

 
 

CAEI certifica plantaciones de piña con Globalgap

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La acreditación representa una gran oportunidad de negocios en el mercado europeo.

El Consorcio Azucarero de Empresas Industriales certificó sus plantaciones de piña con Global Good Agricultural Practices (Globalgap), con la cual podrá exportar la fruta al mercado europeo. Anteriormente obtuvo esa certificación para el mango.

Una auditoría de certificación Globalgap realizada en las fincas de piña del consorcio reveló que cumple con todos los requerimientos para exportar la fruta al mercado europeo, tales como inocuidad de los alimentos, buenas prácticas agrícolas, bienestar de los empleados y cuidado del medio ambiente.

Globalgap es un estándar de producción y comercialización impuesto a las frutas y vegetales frescos por los principales países consumidores e importadores de estos productos en Europa, tales como Alemania, Inglaterra, Francia, Bélgica y Holanda.

El director comercial de CAEI, Charles Betances, destacó que esa certificación representa una gran oportunidad de negocios en el mercado europeo, porque revela buenas prácticas, respeto al medio ambiente y el compromiso por el bienestar de sus empleados.

“En el CAEI estamos preparados para llevar nuestros productos a los mercados más exigentes porque nuestras operaciones cumplen con los más altos estándares de calidad”, expresó Betances.

CAEI tiene en producción  1,302 tareas de piña de la variedad MD2, la cual tiene una gran demanda tanto en el mercado local como internacional.

Globalgap garantiza mediante un mecanismo de regulación internacional que los alimentos que consumen los países importadores estén libres de cualquier tipo de contaminación o virus, partículas o desechos que pueda acarrearles a su población, enfermedades por el consumo directo de alimentos frescos.

Igualmente, vigila por que no se abuse de abonos o fertilizantes químicos, insecticidas, fungicidas u otras sustancias químicas utilizadas como materia prima. Además descarta el uso de materiales de siembra transgénicos, sean plántulas, semillas o hijuelos.

También toma en cuenta que las condiciones laborales sean óptimas para los empleados de cada proyecto que se certifica, y vela que cada proyecto garantice el sostenimiento del ecosistema, fundamentalmente de la flora, fauna, y afluentes existentes alrededor del mismo.